lunes, julio 03, 2006

Retroceder al futuro

El idioma y la gestualidad aymaras indican una visión opuesta del tiempo

Pidamos a un aymara que "enfrente el pasado" y lo mínimo que podemos esperar como respuesta es una mirada perpleja, puesto que es eso lo que ya suele hacer.

Nuevas investigaciones sobre la lengua y la gestualidad de la nación amerindia de los aymaras de Sudamérica sugieren un concepto del tiempo contrario al occidental.

Inversión de los términos

Al contrario de lo que se consideraba un universal cognitivo entre los seres humanos - una metáfora espacial del tiempo basada en la orientación y locomoción de nuestros cuerpos, que situa el futuro adelante de uno y el pasado detrás - la etnia indígena en cuestión invierte los términos de esta abstracción: el pasado está adelante y el futuro queda atrás.

El estudio que ha sido publicado en la revista Cognitive Science, está firmado por la catedrática de lingüística de Berkeley, Eve Sweetser, y por Rafael Núñez, profesor asociado de Ciencia de la Cognición y director del Laboratorio de Expresión de la Cognición de la Universidad de California, San Diego.

"Hasta ahora, todas las culturas e idiomas estudiados - de los europeos y los polinésicos al chino, japonés bantú y otros - no solo han caracterizado el tiempo con propiedades del espacio sino que han atribuido al futuro una posición en el mismo como si se encontrara delante del hablante y el pasado detrás. El caso del aymara es el primero documentado que se aparta de este modelo típico," sostiene Núñez.

Un idioma singular

El idioma de los aymaras, un pueblo que habita en las altiplanicies de los Andes de Bolivia, el Perú y Chile, llama la atención de los occidentales desde los primeros días de la conquista española. Un jesuíta escribía a principios del siglo XVII que el aymara era particularmente util para la plasmación de ideas abstractas. Asimismo, en el siglo XIX alcanzó el sobrenombre de "idioma de Adán". Más recientemente Umberto Eco alabó su capacidad para formar neologismos y han tenido lugar intentos contemporáneos de aprovechar en aplicaciones informáticas la llamada "lógica andina", que añade un tercer valor al sistema binario convencional [verdadero/falso], [sí/no].

Sin embargo, afirma Núñez, nadie hasta ahora habia detallado la "configuración metafórica del tiempo radicalmente distinta" del aymara - un concepto super fundamental que, a diferencia de la idea de "democracia", sostiene, no provendría de la educación formal y no es un producto obvio de la cultura

Núñez tuvo los primeros indicios de la diferencia entre "pensar en" aymara y en español cuando viajaba como autoestopista por los Andes en su época de estudiante universiario a principios de los años 1980. Volvió a recoger datos más de una década después.

Horas de conversaciones

Para el estudio, Núñez recogió unas 20 horas de conversaciones con 30 adultos aymaras del norte de Chile. Los sujetos voluntarios iban desde un hablante monolingüe de aymara hasta hablantes monolingües de español con una mayoria de bilingües aymara/español (como el grueso de la población) cuya habilidad cubría un amplio abanico de grados de competencia en ambas lenguas e incluían al habla creole conocida como castellano andino.

Las entrevistas grabadas en video se planificaron para que incluyesen discusiones sobre hechos pasados y futuros. Se esperaba que estas discusiones permitirían obtener las expresiones referentes al "pasado" y al "futuro" así como la gestualidad inconsciente que acompaña buena parte del habla humana y que representa las metáforas usadas.

Exteriormente, los indicios lingüísticos parecen claros: el idioma aymara utiliza "nayra", la palabra que significa "ojo", "frente" o "vista", para referirse al pasado, mientras que utiliza "qhipa", que significa "atrás" o "detrás", para referirse al futuro. Así, por ejemplo, la expresión "nayra mara" - que significa "año pasado" - reza literalmente "año adelante".

Pero, según los investigadores, el análisis lingüístico no abarcaría toda la explicación.

Tomemos un idioma "exótico" como el inglés: se puede usar la palabra "ahead" (adelante) como indicativo de un momento anterior en el tiempo, diciendo por ejemplo "we are at 20 minutes ahead of 1 p.m." (estamos a 20 minutos de la 1 p.m.) queriendo decir que son las 12:40 a.m. Basándose en este único ejemplo, un lingüista de Marte podría concluir justificadamente que los anglohablantes, como los aymaras, ponen el pasado adelante.

También hay en inglés expresiones ambiguas como "wednesday's meeting was moved forward two days" (la reunión del miercoles se adelantó/pospuso dos días). ¿Cae finalmente la reunión en viernes o en lunes? Grosso modo, la mitad de los anglohablantes preguntados se decantan por lo primero y, la otra mitad, por lo segundo. Y resulta que ello depende de si el hablante se concibe a sí mismo en movimiento con relación al tiempo o de si, por el contrario, es el tiempo el que se mueve. Ambas ideas son aceptables en inglés y completamente gramaticales, como ilustran las expresiones "we are coming to the end of the year" (nos acercamos a final del año) y "the end of the year is approaching" (el fin de año se acerca).

¿Qué revelan los gestos?

El análisis de los gestos ha puesto de manifiesto que los aymaras, especialmente los de más avanzada edad que no son capaces de manejar un español gramaticalmente correcto, indican un espacio detrás de ellos cuando hablan del futuro - apuntando directamente con el dedo o por encima del hombro - e indican un espacio delante de sí mismos al hablar del pasado - con sus manos y brazos más próximos al cuerpo para el presente o el pasado cercano y separados hasta toda la longitud del brazo para épocas antiguas. En otras palabras, usan gestos idénticos a los que estamos acostumbrados pero exactamente al revés.

"Estos hallazgos sugieren que la cognición de abstracciones tan cotidianas como el tiempo es en parte un fenómeno cultural", dice Núñez. "El hecho de que vertebremos el tiempo en torno a un eje antero-posterior, manejando el futuro y el pasado como si fuesen lugares adelante y atrás, es algo que viene fuertemente influido por la forma en que nos desplazamos, por nuestra morfología dorsoventral, por nuestra visión binocular frontal, etc. Si, en última instancia, nosotros hubiésemos sido criaturas parecidas a amebas, no habríamos tenido forma de dar lugar a estos conceptos."

"Pero el contraejemplo aymara evidencia que hay lugar para la variación cultural. Con los mismos cuerpos, la misma neuroanatomía, neurotransmisores, etc. nos encontramos con un concepto básico que es completamente diferente", afirmó.

Privilegiar lo ocular

El porqué, no obstante, no está tan claro. Según Núñez y Sweetser, podría deberse a que el idioma aymara da gran importancia al hecho de si un acontecimiento o acción ha sido presenciado o no por el hablante.

Una sencilla afirmación no verificada como "En 1492, Colón surcó el azul del mar" no es posible en aymara. La frase necesariamente tendria que especificar también si el hablante es testigo ocular del hecho o solo refiere algo que le han contado.

En una civilización que privilegia la distinción entre lo visto/no-visto y lo conocido/desconocido hasta tal punto que dispone una trama de requisitos "evidenciales" profundamente inscritos en su idioma, tiene sentido situar metafóricamente el pasado conocido delante, a la vista del hablante, y el futuro desconocido e incognoscible a la espalda.

Aunque eso podría ser una explicación inicial (y, en línea con lo observado, los investigadores escriben que "a menudo los aymaras más ancianos se niegan simplemente a hablar sobre el futuro argumentando que sobre éste nada puede decirse que sea percibible, comprobable o pueda razonarse sobre él sin conjeturar") no es suficiente porque otras culturas hacen tambien uso de sistemas semejantes de evidencialidad y sin embargo situan el futuro adelante.

Por otro lado, las consecuencias pueden haber sido hondas. Esta diferencia cultural y lingüísticocognitiva, según Núñez, podría haber contribuido al desprecio de los conquistadores hacia los aymaras como inmovilistas sin interés en el progreso "hacia adelante" (1).

La pérdida de la aymaridad del tiempo

Mientras que no peligra el futuro del idioma aymara (2) (cuenta con entre dos y tres millones de hablantes), su particular forma de concebir el tiempo parece en retroceso, al menos en el norte de Chile.

Los sujetos más jóvenes del estudio, aymaras con buena competencia en español, presentaron una gestualidad convencional. Pareciera que han reorientado su forma de pensar. Ahora, junto con el resto del mundo, tienen el pasado a sus espaldas y miran de frente al futuro.

-- Traducido por Martín Arocondori de un artículo de Inga Kiderra

Notas:

(1) Parece cuando menos inexacto presentar a los aymaras como inmovilistas y a los conquistadores como progresistas, máxime cuando los castellanos de la época de la conquista venían eran tributarios de un pensamiento que, incluso entre los intelectuales, no acababa de salir de la Edad Media. El concepto de progreso se lo debemos a la Ilustración y al siglo de la razón, bastante distantes de la ferrea brutalidad de los conquistadores que Ronald Wright califica de "forajidos del Renacimiento". [Nota del traductor]

(2) La afirmación de que la lengua aymara no está amenazada es bastante sorprendente y contrasta con la opinión de los principales expertos. [Nota del traductor]

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2 comentarios:

Anónimo dijo...

Dejense de huevadas. Dejen de crear mitos e ilusiones. Mejor porque no dicen que los aymaras caminan hacia atrás i que tienen los ojos y los huevos donde otros tienen la nuca y el poto.

Anónimo dijo...

El sueño de nuestra "nación aymara" cada vez lo veo más y más posible, somos tres millones de aymaras en Bolivia, Perú y Chile. Ya no pensaran que nos estan incluyendo, al contrario seremos nosotros quienes incluiremos a los descendientes de las antiguas élites criollo-mestizas. Vivan los Aymaras!!!!!!